Creo Que Amo A Mi Mujer: algo más que una comedia romántica


Aprovechando unos días de descanso he tenido la oportunidad de ver unas cuantas películas que, a pesar de mis iniciales prejuicios, han conseguido sorprenderme gratamente. La primera de ellas es precisamente la que nos ocupa, ‘Creo que quiero a mi mujer’ (I think I love my wife), escrita, dirigida y protagonizada por Chris Rock.

Los que me conocen saben que Rock no es ni mucho menos santo de mi devoción, así que me predispuse a ver la película esperando un desfile de episodios más o menos graciosos, algo de digestión rápida para una de esas veladas en las que no quieres pensar. Sin embargo, reconozco que me toca auto flagelarme por haber menospreciado las capacidades de Rock, puesto que la película que nos ocupa es una de las comedias románticas más decentes e interesantes que he visto en mucho tiempo.

La trama nos sitúa en la vida de Richard, un economista con un buen trabajo, una guapa esposa y un par de hijos a los que adora. Todo parece perfecto en su pequeño reino salvo un pequeño detalle: su esposa se niega a practicar sexo, una situación que ha desembocado en tener que visitar a una asesora matrimonial. El repentino regreso de una ex novia de cuerpo escultural hará que Richard se replantee su vida y su matrimonio.

Evidentemente la trama tal y como se plantea no da para mucho, si acaso un par de gags ingeniosos y el resto a base de ese relleno pasteloso que tan presente está en las comedias románticas de hoy día. Nada más lejos, Rock opta por elaborar un análisis mucho más interesante sobre las consecuencias de la llegada de los hijos, el paso a la madurez real, los límites de la fidelidad y, sobre todo, una búsqueda del verdadero significado del amor. Y para colmo lo hace con un exquisito equilibrio entre comedia y drama, sabiendo ofrecer a partes iguales entretenimiento y reflexión.

Resultan especialmente destacables las escenas en las que el protagonista, en plena sequía sexual, se imagina cómo sería volver a ser soltero, soñando con las exóticas bellezas que se le cruzan por la calle. O el revelador paseo por la feria del automóvil, comparando su visita con su ex novia admirando los Ferrari, en contraposición con la misma visita con su mujer, que le lleva directamente a los mono volúmenes familiares. A través de sus escarceos Richard se va dando cuenta de los pequeños placeres que dejó atrás y que tanto echa de menos, pero a la par comprende que realmente hay una edad para cada cosa, y que su etapa fiestera ya pasó. El dilema del protagonista, con ese quiero y no puedo, se nos presenta sin la típica moralina que otros films desprenden en cantidades industriales. La diferencia, en mi opinión, es que aquí el protagonista es una persona con la que nos podemos sentir identificados, un hombre normal, que debe plantearse si su vida era lo que había imaginado. Y es precisamente esto lo que más llama mi atención, que alguien tan habitualmente histriónico como Rock haya podido moderarse e interpretar a un hombre cualquiera, sin necesidad de recurrir a los chistes fáciles sobre racismo y a tener que decir tres ‘fuck’ por minuto, lo que es más, cambia esa socarronería macarra por una más discreta, creíble y mordaz. Incluso se permite un directo homenaje a cierta famosa escena de ‘Bananas’ del genial Woody Allen.

La única nota disonante en toda la película es cierto numerito musical en forma de colofón final que descoloca al espectador y cambia el tono de la película de mala manera. Una excentricidad que no pesa lo suficiente para echar por tierra el resto de la cinta pero que recuerda que Rock es capaz de lo mejor y lo peor.

En el apartado interpretativo, el cómico afroamericano se ajusta perfectamente al papel, como comentaba anteriormente. Junto a él encontramos a Gina Torres en el papel de la frígida mujer de Richard (un personaje que no da para mucho), y a la exuberante (y poco más) Kerry Washington como la ex novia que abrirá la caja de Pandora de la inseguridad. En un papelín secundario encontramos al gran Steve Buscemi, un actor tan genial como desaprovechado últimamente.

En conclusión, ‘Creo Que Quiero A Mi Mujer’ es una película perfecta para ver con tu pareja. Una de esas comedias románticas que pueden contentar tanto a hombres como mujeres y que no trata al respetable como una ameba. Tras su fugaz paso por las carteleras españolas (¿Llegó a ser estrenada?) es un buen momento para rescatarla en dvd y darle una nueva oportunidad.

Lo Mejor: el equilibrio entre comedia y drama. No es otra tontería superficial

Lo Peor: el numerito musical del final

Fdo: Stan

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  1. #1 por Lucía el 10 enero, 2012 - 19:54

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    • #2 por Snake el 10 enero, 2012 - 21:24

      Justo encima de los enlaces que tenemos a otras páginas web (en la parte de abajo del blog) tienes la opción de recibir por correo las entradas de entre blog. Si tienes alguna duda (es bastante fácil) me lo comunicas por esta vía.

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